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sábado, 18 de julio de 2015

EL OLIVO QUE NO ARDIÓ EN SALÓNICA de Manuel Mira Candel


<<La historia épica de la saga de sefardíes españoles que sobrevivió a seis guerras y construyó el imperio Danone>>


Comienza el siglo de las guerras infinitas. Turquía contra Italia. Las naciones balcánicas contra el Imperio Otomano. Dos guerras mundiales. La Guerra Civil española. En medio de la desolación, un judío español de Salónica busca el elixir de la vida: el jaurt. Lo encuentra en una lejana región de Bulgaria. Con su secreto bien guardado y las maletas llenas de miedo, Isaac Carasso y su familia emprenden un titánico viaje desde la «Jerusalén sefardí» hasta el barrio del Raval, en Barcelona, donde logran fabricar un yogur de propiedades medicinales. Proseguirán su gesta en París y Madrid, y más tarde, perseguidos por los nazis, en el exilio de Cuba y Nueva York, hasta levantar uno de los más grandes imperios empresariales de nuestro tiempo.

Épica, apasionada y honesta, con un matiz de cautivadora melancolía, El olivo que no ardió en Salónica es un deslumbrante relato sobre la infinita capacidad de soñar y de sufrir del ser humano. Apoyándose en una vastísima base documental, Manuel Mira Candel desciende al infierno de la Europa en llamas de la primera mitad del siglo xx para alumbrar los enigmáticos orígenes de la familia Carasso, sus huellas en España y Francia, y abordar temas que trascienden su propia historia: la tragedia nacionalista en el viejo continente, la palpitante nostalgia en el corazón de la memoria y el anhelo por una tierra que sigue sin reparar el daño causado a los españoles sin patria.

«De una manera magistral, Manuel Mira nos va introduciendo  en el espacio místico de una forma diferente de concebir la vida, el saber, el trabajo, la familia, la ética y hasta la revolución y la muerte. Un modelo de cultura que nos sorprende y nos subyuga. No resulta sencillo, es cierto, liberarse de esa especie de mala conciencia universal que intentó apaciguarse tras la segunda gran guerra con la creación forzada del estado de Israel; y menos aún cuando nos damos cuenta de que se trata de individuos que conservan su lengua, que es la nuestra, que buscan sus ancestros entre los nuestros y que sienten  Sefarad como la otra tierra prometida.
     La presencia del mundo sefardí tiene una fuerza tan arraigada en el desarrollo de la novela y abarca  tantos matices y sugerencias (sobre la lengua, sobre la necesidad de fijar los orígenes y la tierra de procedencia, sobre costumbres y ritos) que el lector acaba por comprender y compadecer el sentido de orfandad y vacío del pueblo sefardí y sentimos un escalofrío de culpable complicidad cuando escuchamos a Daniel decir, en el momento supremo de su muerte: “Hay maletas llenas de miedo y maletas llenas de dolor. Han sido mi equipaje en la vida... Tuve suerte de tener siempre a alguien que  me ayudara a cargar con ellas”.
     Mira Candel es esencialmente un creador de personajes narrativos… Cuando leemos sus novelas siempre tenemos la sensación de que sabe de sus personajes muchas más cosas de las que finalmente nos cuenta. La construcción de los personajes y sus ambientes y espacios biográficos es para Manuel Mira un minucioso trabajo de taracea, que siempre te sorprende. No se trata solo de investigar acontecimientos históricos que podamos rastrear en cualquier manual, Mira Candel  recorre y transita los espacios que describe, indaga, pregunta, recopila información, hasta constituir un entramado tal que le permite asegurar la verosimilitud de lo narrado, como base de su credibilidad literaria».
Manuel Palomar, rector de la Universidad de Alicante

«Si tuviera que redactar un blurb para la contraportada del libro, es decir un breve comentario resumen, diría lo siguiente: una investigación histórica convertida en una soberbia pieza literaria de ficción.
     Esto es este libro, una ficción anclada en la realidad de las azarosas vidas de los miembros de una familia sefardí nostálgica y emprendedora, cuyas vicisitudes Manuel Mira ha desentrañado con perseverancia de sabueso. 
     Manuel Mira se esfuerza con éxito en pormenorizar detalles que dan verosimilitud al relato y trasladan al lector al escenario de la narración, excitando su imaginación y haciéndole partícipe del ambiente recreado».
Fernando Riquelme, diplomático y escritor


MANUEL MIRA CANDEL
Manuel Mira Candel nació en Orihuela, Alicante, y estudió Derecho y Periodismo en Valencia y Madrid. En su dilatada carrera como periodista ha sido desde corresponsal en el extranjero hasta director de medios, creador de empresas periodísticas y columnista en los diarios La VerdadInformaciónABCLas Provincias y El Mundo. Fue también presidente de la Asociación de la Prensa de Alicante.


BOOKTRAILER DE LA NOVELA




RESEÑA U OPINIÓN PERSONAL

El Olivo que no ardió en Salónica de D. Manuel Mira Candel, es un libro maravillosamente documentado del que continuamente se aprende, invitándote a profundizar en personajes y situaciones que se van desarrollando a lo largo de la historia.

Con un rico vocabulario, ir descubriendo palabras desconocidas, para mí es un lujo.
Se aprecia que está narrado, creo, que con mucho cariño. Una historia, en la que se mezclan: melancolía, miedo, deseo de aprender, de poder salvar vidas, de amor a una patria desconocida pero latente en el corazón de Isaac Carasso.
No solo desciende el autor al infierno de una Europa en llamas, sino que nos arrastra con él a esa zona de preguerras siempre a punto de estallar, y nos hace meditar y comparar con lo que estamos viviendo.


A través de la familia Carasso nos sumergimos, no solo, en la historia de la lucha por la supervivencia del hombre, sino en la de la misma Europa, durante ese siglo XX, que nació condenado a ser el "Siglo de las Guerras". El autor, nos cuenta y nos enreda de una maravillosa manera en nuestra historia reciente. Personajes reales sobre los que hemos estudiado. Ese premio Nobel Illià Meikoff, profesor de zoología, microbiólogo y continuo investigador; Don Ángel Pulido Fernández, médico y político, promotor de la campaña filosefardí en España, el Rey Alfonso XIII, y tantos otros, todos ellos interesantes.


Una narrativa clara, con maravillosas palabras hebreas que me han hecho sonreir al darme cuenta de cómo los españoles somos, claramente, una mezcla de razas.
Isaac Carasso que durante toda su vida, va haciendo su diáspora personal tratando continuamente, de poner a salvo a su familia de los conflictos bélicos que le fueron persiguiendo toda su vida.
Sefardí y español de corazón. Añorando sus raíces, educado, discreto, prudente, apasionado y comedido. Da la sensación de estar continuamente frenando sus sentimientos, le cuesta demostrarlos, se siente solo y tiene miedo, pero a cambio lucha por hacer realidad sus sueños. Trabajador impenitente y enormemente inteligente.


Su hijo Daniel (Danón) parecido a su padre, pero más frío, más hermético. Aún siendo niño y al tener una de las mayores pérdidas del ser humano, le cuesta llorar, lo que nos va demostrando su carácter.
A la vejez, encamado y a punto de morir, recuerda circunstancias de su vida . Ha sido tremendamente dueño de sus sentimientos y sus deseos y ha llegado a no sentirlos. Ese control le ha impedido sentir a fondo una pasión. Tiene una deuda consigo mismo que jamás podrá saldar a sus 104 años, lo que le llena de tristeza. Ha querido, pero no lo ha demostrado, nunca se dejo arrastras por un sentimiento, por una pasión. Nunca ha podido salir de sí mismo.


Solo deja salir de su corazón dos sentimientos a cual mas tremendo con su frase "...hay maletas llenas de miedo y maletas llenas de dolor. Han sido mi equipaje toda la vida... Tuve suerte de tener siempre conmigo a alguien que me ayudara a cargar con ellas"


El Olivo que no ardió en Sálonica no es sólo un título. Don Manuel Mira Candel, nos presenta una metáfora relativa a una raza. Ese olivo que queda en Salónica, en casa de los Carasso y que a pesar de la guerra y de la destrucción a fuego de todo el barrio judío, permanece en pie con tan solo unas cuantas hojas quemadas, Es el símil de esa raza que se pretendió y se pretende eliminar desde hace siglos, sin haber conseguido a pesar de los bárbaros genocidios, más que quemar unas cuantas hojas...¡Millones de hojas!


En boca de Flor, Don Manuel Mira pone la siguiente frase que expresa lo que fue la familia Carasso "...las llamas del devorador incendio no prendieron en nuestro olivo de Salónica".
Eso judíos perseguidos y humillados, incomprendidos, son los olivos que nunca ardieron, que perdieron hojas, pero que siguen siendo pilar de cultura, renaciendo continuamente de sus propias cenizas.


En definitiva un libro que no hay que perderse porque de verdad merece la pena ser leído, y lo que es más, guardardo para releer. 

Un libro que habla de moral, de amor a la familia, de lucha por los ideales. 
Un libro que en algunos párrafos me ha hecho parar de leer para pensar y parpadear alguna vez mas de la cuenta.
Enhorabuena Don Manuel Mira y muchas gracias por su historia.







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3 comentarios:

  1. Me parece verdaderamente fascinante.
    saludos

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    Respuestas
    1. Si que lo es Agniezka, es una pasada de libro!!

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    2. Gracias por vuestras reflexiones sobre "El olivo que no ardió en Salónica". Ciertamente, no es una novela al uso, y vosotras lo habéis ratificado. Un novela honda, que debe leerse sosegadamente para extraer todo el jugo de una historia –la de la familia Carasso– increíble. Digo en el prólogo que "El Olivo..." es una novela con muchas historias y cada una de estas historias podría a su vez esconder otra, y así sucesivamente, hasta el infinito... Como el libro borgiano que no podía arder porque, de hacerlo, el mundo entero habría sido devorado por sus llamas... Entiendo que esa idea de "novela total" corre el riesgo de no ser digerida por algunos lectores como yo hubiera deseado. Pero muchos otros –vosotras, por ejemplo– han sabido llegar a lo más hondo de la historia, o de las historias, y han comprendido que el último siglo de barbarie continúa en el que vivimos. La historia se repite. Qué duda cabe que la lectura de "El Olivo..." te ayuda a comprender mejor la Crisis de los Refugiados. Acordaos de las guerras balcánicas, entre países vecinos... Las guerras balcánicas, de las que tan poco se conoce y que fueron el campo de entrenamiento de las dos guerras mundiales que asolaron Europa. Hay dos aspectos que me interesa subrayar: son muchos los lectores que han reconocido lo mucho que han aprendido con la lectura de esta novela de ficción "no inventada", como la he calificado en alguna ocasión. Os remito de nuevo a la magnífica entrevista sobre el libro colgada en la web de El Corte Inglés: personajes como Abraham Benarroya, Parvus, Jabotinski, Emanuel Karasu, David Florentín, son personajes anónimos que influyeron como pocos en el devenir de la historia europea: el primer socialista judío, el hombre que financió a Lenin, uno de los padres del Israel moderno, el primer masón turco y líder del movimiento revolucionario de los Jóvenes Turcos, el periodista judeo español que medió en las instancias políticas más importantes de Europa para convertir Salónica en una nación independiente... Acontecimientos prácticamente desconocidos que son clave en la trama de la novela. El otro aspecto es el de la emocionada reacción de lectores que me han escrito empleando el modo más humano y sincero de hacerlo: la carta habitual, escrita con pluma, para transmitirme su agradecimiento por haberles contado una de las historias más hermosas... Y me han señalado las páginas (no las voy a desvelar) en las que han llorado. Jóvenes, mayores, profesores de universidad... Gracias a todos. "El olivo..." es una novela de largo recorrido. Una novela que irá madurando con el paso de los días, conforme los lectores vayan asimilando que se trata de un libro que nos hace mejores y más humanos. Un abrazo muy fuerte a todos. Manuel Mira

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